jueves, 27 de septiembre de 2012

HABLA BIEN DE PICAMARAN


En las redes sociales, se encuentra diversos comentarios con insultos racistas, en contra del pueblo de Picamarán.
Estas personas en forma anónima, ya que no desean identificarse aprovechan los medios de comunicación, para realizar comentarios con expresiones racistas, insultos ofensivos y menosprecio a los pobladores oriundos del pueblo de Picamarán.
Se tiene que tener en cuenta que el racismo es una ideología basada en la superioridad de unas razas o etnias sobre otros.
El racismo suele estar estrechamente relacionado y ser confundido con la Xenofobia, es decir el odio, repugnancia u hostilidad, hacia los serranos, es un sentimiento de rechazo. El “odio y miedo”, incentiva a la violencia.
El racismo, un problema de larga data en el Perú que probablemente arrastramos desde la conquista, ha hecho que nuestro país sea sumamente racista y agresivo.
El cholo, indio, negro, chino y  nisei, es discriminado por el color de la piel. Nuestra raza es indígena, cuyas cruzas o castas se estableció en mestizo y cholo.
Este racismo desafortunadamente se aprende en los hogares, cuando los adultos hablan de forma despectiva sobre una persona haciendo alusión al color de su piel y por ser originario de una Comunidad Campesina de la sierra.
Se tiene que hacer más esfuerzos en la lucha contra el racismo, el prejuicio y la discriminación racial. Seremos una sociedad mucho más decente si aprendemos y enseñamos que el racismo es una tara que nos hace peores personas y nos impide desarrollarnos como pueblo o país.
Debemos dar el ejemplo y poder entender que vivimos en un país donde hay grandes diferencias de educación y de nivel económico, el que tiene mayores oportunidades, tendrá a la vez mayores obligaciones.
Por último Picamarán rechaza los insultos racistas, ya que su población merece respeto, toda vez que son descendientes de una raza milenaria. Dicho pueblo tiene identidad e historia, según los cronistas y documentos virreinales, demuestran que el pueblo de Picamarán ya existía antes de la conquista española. Esta civilización recibió enseñanzas y conocimiento de diversa culturas y señoríos que dominaron su territorio, tales como Nazca, Paracas, Chavin, Wari, Tiahuanaco, Incas, Chincha, Guarco, Runahuanac, Chancas, Chocorbos y Yauyos, cuya prueba de su presencia son los diversos sitios arqueológicos que se encuentra en su jurisdicción.
La Comunidad Campesina Originaria de Picamarán, desde hace miles de años ha podido conservar y defender sus tierras, por ende en la actualidad posee una extensión de 30,000 hectáreas, reconocidas de acuerdo a ley, conforme lo demuestra su documentación respectiva (Documentos Virreinales, Planos de COFOPRI, Ley de Creación Distrital de Allauca, Resolución de reconocimiento como Comunidad, Registro de Personas Jurídica de la Comunidad, Plano de Conjunto del Territorio de la Comunidad y Resoluciones Judiciales favorables de  Reivindicación de Tierras). Parte de su territorio colinda con el río Cañete, tomando como referencia desde la Quebrada Higuerón (Catapalla) hasta Piedra Víbora  (Capillucas), por lo tanto sus pobladores desde tiempos remotos estuvieron posesionados en las tierras que se encuentran al margen derecha del río Cañete y también en la zona Alto Andinas que corresponde a Picamarán.
Se tiene como antecedente que en el Perú, las Comunidades Campesinas, son organizaciones económicas, sociales y culturales Sui géneris y un modelo único en el mundo, reconocidas por los acuerdos internacionales y las leyes nacionales.
En el contexto internacional, el convenio 169 de la OIT el artículo 1°, denomina “Indígenas” a todos aquellos que han ocupado sus territorios desde antes que se formen los Estados Nacionales en los que viven. Se identifican porque tienen una cultura, un idioma, costumbres y forma de organizarse en común.
En el contexto nacional, la Constitución Peruana, entre otras normas, en sus artículos: 2, 48, 88 y 89, reconoce la identidad étnica, como idiomas oficiales el castellano, quechua, aymara y demás lenguas aborígenes, reconoce el derecho de propiedad comunal, establece personería jurídica como entidades autónomas en su organización, en el trabajo comunal, en el uso y la libre disposición de sus tierras en lo económico y administrativo.
Hay que demostrar educación y cultura, tener liderazgo promoviendo la integración de los pueblos y desarrollar proyectos productivos, mediante la Mancomunidad Municipal. Por el contexto antes mencionado “HABLA BIEN DE PICAMARAN”.







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